Por definición, la antagonista siempre es el personaje de la historia que representa la oposición al protagonista o héroe. La enemiga, la amiga de lo malvado, de la oscuridad, de lo mundano, lo imperfecto o lo desastroso. La antítesis del escenario perfecto de convivencia entre personajes que, justamente, sin la antagonista, serían perfectamente armoniosos entre ellos. La antagonista rompe lo natural, corta lo sano, ríe con la tragedia. La antagonista raspa, corroe, magnifica y espanta. Nadie quiere ser la antagonista. Todos huyen de ese personaje y ahí viene ella, orgullosa, a ocuparlo. La antagonista esfuma los sueños de alguien, la antagonista se come el amor de otros, la antagonista se regocija en la soledad, lanza un hechizo y sumerge en la pena a la buenita. Pobre la buenita, ahora está en un sueño profundo, sumida en una tristeza suprema o perdida en un bosque. La buenita nunca tiene la culpa, ella es puro amor y calidez, es la antagonista quien se encarga de arruinarle los planes. La buenita siempre está cosiendo, rodeada de pajaritos, mirando desde una ventana, comiendo una manzanita, suspirando de amor por un príncipe. La buenita de a poco va dejando de tejer, de bailar en el jardín o de llorar de desconsuelo. Porque esa buenita tiene los días contados. Esa buenita de cuarta se va a dejar de hacer la que no tiene la culpa de nada de lo que le pasa, va a sincerarse consigo misma...y se va a convertir en la antagonista.
Mercedes
17/10/2012
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